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Animales usados para la confección de ropa

La lana no es ninguna excepción.No es necesario remontarse demasiado en el tiempo para recordar épocas en las que mucha gente era considerada “inferior” y era encerrada, esclavizada y asesinada sólo por no pertenecer al mismo grupo que sus opresores. Incluso en la actualidad siguen ocurriendo cosas similares. Hoy en día, la mayoría de nosotros nos mostramos horrorizados ante estas prácticas, pero nos conforta la idea de que mayoritariamente forman parte de un oscuro pasado. Pero pocas veces pensamos más detenidamente y nos damos cuenta de que, lejos de lo que creemos, este horror no ha acabado, ni mucho menos. Cada año, cientos de millones de animales son encerrados, torturados y privados de sus vidas con muchos diferentes propósitos, incluyendo la producción de prendas de vestir.
Hay quien intenta mostrar como inválida esta analogía entre la esclavitud sufrida por los seres humanos y la padecida por otros animales diciendo que resulta exagerada o incluso insultante.

Pero, ¿está tan fuera de lugar esta comparación?

Remitámonos a los hechos

Tanto los humanos como, por ejemplo, las vacas, pueden sentir placer, satisfacción, dolor y angustia. Así, tanto unos como otros tenemos un interés en vivir, en hacerlo en libertad y en no ser sometidos a sufrimiento. El hecho de poseer intereses es razón suficiente para que éstos deban ser tenidos en cuenta por los demás. La raza, el grupo social, el sexo o la especie no deberían ser una razón para discriminar a nadie.

En el pasado, ha habido seres humanos que han sido considerados “inferiores” y, de hecho, ello continúa ocurriendo en la actualidad. Y esto es exactamente lo que ocurre en el caso de los animales. Por ello se acepta su explotación como algo perfectamente justificable. Es cierto que algunos seres humanos tienen capacidades intelectuales de las que otros carecen – tanto humanos como seres de otras especies –, pero esto no significa que sus intereses sean más importantes.
Cuando hablamos de esclavizar, privar de libertad o matar a alguien, lo único que importa es la capacidad del ser en cuestión para sentir dolor y placer, no sus capacidades intelectuales.
Su piel es su vida

Vison

Cada año, millones de vacas y otros animales son usados como recursos para producir prendas de cuero, zapatos o sofás. Hay quien arguye que a la vaca se le mataría de todos modos para producir carne, lo que convertiría al cuero en un subproducto. Obviamente, es necesario dejar de comer animales para respetar su vida y bienestar. Pero, dejando esto a un lado, debemos tener en cuenta que la piel de una vaca representa un porcentaje muy significativo de su “valor económico”. Esto rebate la idea de que la piel es un subproducto. En realidad, es una considerable fuente de beneficios, algo que sustenta la cría y muerte de estos animales.
Para la fabricación de calzado, bolsos y chaquetas se captura y mata a reptiles tales como cocodrilos o serpientes.
Es evidente que sus vidas son mucho más importantes para ellos de lo que para nosotros pueda ser el tener un par de botas o un abrigo. Muchos consideran a estos animales “desagradables” y por ello consideran que la consideración que merecen ha de ser menor. Sin embargo, lo “bonitos” o “feos” que nos parezcan no varía el hecho de que ellos valoren sus vidas al igual que nosotros las nuestras.

Aves utilizadas por su plumaje

Para la obtención de plumón y plumas se utiliza a patos y gansos. Además de la angustiosa y dolorosa experiencia que supone el que les arranquen las plumas, la libertad de estos animales es restringida para que usarlos sea tarea fácil. Y, como pasa con otros muchos animales usados como materia prima para uso humano, al final se les lleva al matadero.

La lana no es ninguna excepción.

Las ovejas también son víctimas de estas prácticas.

El proceso de esquilado para obtener su lana es normalmente violento, y resulta traumático para ellas. Suelen estar asustadas y nerviosas durante el proceso y es muy común que sufran heridas en la piel. Muchas mueren de frío durante el invierno, y las que sobreviven acabarán sus vidas en el matadero.Aunque la producción de pieles de animales como zorros, visones, chinchillas y otros animales (esto es, pieles compradas por su pelaje, a diferencia de la piel de animales como las vacas, denominada también como cuero) ha disminuido durante las últimas décadas y las granjas peleteras han sido prohibidas en algunos países, todavía millones sufren un perpetuo cautiverio y son sacrificados por su piel. Muchos otros son atrapados en sus hábitats. Los abrigos de piel son normalmente peor vistos que las prendas de cuero por ser un producto de “lujo”, pero para los animales el precio que nosotros pongamos en la etiqueta es irrelevante: ellos, sean visones o vacas, sólo quieren vivir.
Es hora de que reconozcamos que pertenecer a una especie determinada, como pertenecer a una raza o grupo étnico determinado, no es razón para menospreciar los intereses de los individuos. Si alguien puede experimentar placer y sufrimiento es, por definición, un ser con intereses, no una prenda de vestir.
Ya no vivimos en las cavernas, y tenemos maneras de producir prendas sin la necesidad de matar a nadie. Sólo tienes que ir a una tienda de ropa y echar un vistazo a las etiquetas de zapatos y otras prendas. ¡Te sorprenderá comprobar cuántas no contienen ningún producto animal! Hay toda una serie de tejidos, como el algodón, polyester, nylon, lycra, etc., con los que se puede confeccionar ropa perfectamente, sin la necesidad de someter, infligir sufrimiento y matar a nadie.

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